En estos días tórridos, casi deseo un invierno ruso. Un invierno frío, muy frío, en San Petersburgo. Y sin casi. Lo deseo, de verdad, pasar frío, sentir que no puedo mover los dedos, y no sacar la lengua de la boca por temor a que se me congele. Sí, lo deseo. Menuda tontería... Sin duda lo es.
lunes, 19 de julio de 2010
Révolutionaires de la terre enneigée
En estos días tórridos, casi deseo un invierno ruso. Un invierno frío, muy frío, en San Petersburgo. Y sin casi. Lo deseo, de verdad, pasar frío, sentir que no puedo mover los dedos, y no sacar la lengua de la boca por temor a que se me congele. Sí, lo deseo. Menuda tontería... Sin duda lo es.
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Queremos lo que no tenemos, y cuando lo tenemos queremos otra cosa, incluso a veces lo contrario :)
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